Evo Morales y el opositor Carlos Mesa cerraron la campaña más larga en Bolivia en medio de cabildos, detenidos y confrontación

Calificada por los analistas y los propios actores políticos como la más larga, extraña y anodina de todas las que se recuerden, la campaña electoral de Bolivia fue cerrada la medianoche de este miércoles y desde ahora rige el silencio de la propaganda y la veda de las concentraciones públicas para que los más de 7 millones de votantes puedan meditar y concurrir a las urnas el próximo domingo 20.

Las mayores movilizaciones las han protagonizado el presidente Evo Morales y sus tres principales rivales, Carlos Mesa, Oscar Ortiz y el surcoreano nacionalizado boliviano, Chi Hyung Chung, que aparece como la posible sorpresa electoral, según las últimas encuestas. La ciudad de Santa Cruz ha sido la elegida por los tres principales adversarios del gobernante para realizar masivas concentraciones de sus seguidores, en tanto que el oficialista ha concluido su proselitismo en El Alto y Cochabamba, considerados como dos de sus principales bastiones.

De manera inédita, simultáneamente a las movilizaciones partidarias se han realizado en las últimas horas cabildos ciudadanos en otras urbes como Potosí, Tarija y Oruro, en los que se ha decidido el voto castigo a Evo Morales durante las elecciones de este domingo y el desconocimiento de su candidatura porque no respetó el referéndum del 21 de febrero de 2016, que rechazó modificar la Constitución Política del Estado para su habilitación a una nueva reelección. Otra de las definiciones de las concentraciones populares ha sido la demanda de federalismo, que comenzó a tomar cuerpo hace dos semanas en el cabildo más masivos de todos, el de Santa Cruz. Le han secundado hace siete días a las movilizaciones cruceñas las que se realizaron en La Paz y Cochabamba, las otras dos ciudades más pobladas de Bolivia.

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