La cruda historia de dos hondureños que perdieron todo por intentar cambiar su suerte en EEUU

Dennis Flores, de 25 años, y Víctor Alvarado, de 22, dicen que el plazo para pagar la deuda para costear su liberación de manos de un secuestrador que se hizo pasar por coyote se acaba y eso los mantiene muy preocupados.

Aunque conversaron afanosamente, hubo momentos en los que Flores y Alvarado fijaron su mirada en el suelo, sin parpadear.

Para llegar a sus casas hay que subir parte de la cordillera de Montecillos, una reserva biológica ubicada en el centro de Honduras. La belleza y riqueza natural de la zona contrastan de forma impactante con la pobreza de quienes habitan en las faldas de las montañas. Observar las viviendas que como la de Flores y la de Alvarado están construidas de tierra y techo de lámina de zinc, explica el por qué decidieron irse e intentar llegar a los Estados Unidos, de forma indocumentada.

“ Yo reflexiono en irme porque no hay trabajo, no hay nada aquí. Cualquiera se decepciona pues tantas cosas que hay que darle a la familia y no puedo dárselas”, dice Flores, un discurso nada lejano del emitido por Alvarado, “tengo mi padre, mi niña, mi esposa y no tengo casa. Tenemos terreno pero no dinero para trabajar”, dijo,

Ambos jóvenes viven en una aldea del municipio de Siguatepeque, en el departamento de Comayagua. En la zona el único ingreso lo genera el trabajo en agricultura, el que les permite un ingreso de 120 lempiras por día, es decir, unos cinco dólares. “Pero se trabaja tres días a la semana, salteado, como dos semanas al mes. Nadie puede vivir con eso”, agrega Alvarado.

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