“Parar de parir” no resolverá la crisis migratoria venezolana

A medida que nos acercamos a los 8.000 millones de personas en el mundo, son muchas las propuestas que han surgido para tener un control del crecimiento poblacional. No se puede ignorar que estamos frente a un problema de sobrepoblación global, pero decir que la solución a las crisis está en que los “pobres dejen de reproducirse”, o ahora que los migrantes deben “dejar de parir”, no solo es una idea mal concebida, sino que es un error que puede ayudar a aumentar la xenofobia, el clasismo y el rechazo, que desconoce las razones y condiciones por las que estas personas están teniendo hijos y que además busca restringir su derecho legítimo a la reproducción, según expertos.

En el caso de Venezuela, primero hay que comprender que hay tres causales principales que conducen a los embarazos en mujeres de ese país: el precario acceso a la planificación familiar, la crisis hospitalaria y de alimentos así como la violencia sexual a la que se exponen durante el viaje migratorio.

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