Las protestas por el asesinato de un afroamericano en Minneápolis se extienden por EEUU

El caso volvió a encender el debate sobre abuso policial y violencia racial en territorio estadounidense y motivó a las comunidades afroamericanas a unirse en un reclamo colectivo por el respeto de sus derechos. Los disturbios también son protagonistas.

Una muerte que reavivó una lucha. Cuatro días después de que el video en el que se escuchan las quejas del afroamericano George Floyd despertara la indignación de miles de internautas, por cuenta de las escenas de abuso policial que evidenciaba en Minneapolis, el debate sobre la violencia racial en Estados Unidos volvió a tomar rostro, uno de ojos oscuros en nombre del cual cientos de ciudadanos salieron a protestar.

En honor a la pérdida del hombre de 46 años que se convirtió en el nuevo símbolo de la batalla por los derechos de los miembros de las comunidades afro en el país liderado por Donald Trump, son decenas los actos que se han llevado a cabo como reflejo de los reclamos de un pueblo unido por el repudio a los ataques.

Basta con escuchar los cánticos de los manifestantes que, desde el 26 de mayo, no han dejado de gritar “¡no puedo respirar!”, la frase de Floyd que quedó marcada en la historia de su caso como una súplica de piedad ante el agente que lo tenía tendido sobre el suelo, con una rodilla presionándole el cuello.

Y es que, aunque en principio, los organizadores de las movilizaciones reiteraron el llamado a la calma y al desarrollo de manifestaciones de manera pacífica, durante la noche de este 27 de mayo la irá llevó a varios de los participantes a atacar con piedras e incluso a prender fuego a una comisaría de policía, así como a saquear algunos establecimientos no solo en Minneapolis, sino también en Chicago, Memphis y Los Angeles.

Tras las batallas campales que se presentaron en varias áreas, el abogado de la familia del fallecido Floyd, Benjamin Crump, agradeció a quienes se han sentido conmovidos y han decidido protestar, pero insistió en que la solución no es “rebajarse al nivel de los opresores”, al asegurar que los saqueos y la violencia solo logran distraer la fuerza de la voz colectiva.

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