El Fondo de Justicia del Condado de Orange libera a 21 indocumentados

James (nombre ficticio) vivió una auténtica pesadilla en su natal El Salvador. Debido a que a los dos años de edad se enfermó de polio y no recibió atención médica, camina con mucha dificultad, lo que lo convirtió en presa fácil de las pandillas. “Me acosaban todo el tiempo, querían que trabajara para ellos y, como me negué, amenazaron con matarme”, relata.

Al joven no le quedó otra alternativa que huir de su país. Cuando después de pasar por México finalmente llegó a Estados Unidos a pedir asilo, creyó que estaría a salvo y en mejores condiciones. Jamás se imaginó que le esperaba un nuevo infierno.

“Me pusieron en una celda de concreto y no me dieron ningún tratamiento médico. Después de varios días pedí ayuda porque no aguantaba los dolores en mi pierna, pero en lugar de auxiliarme me aislaron. Me entró una gran depresión y les dije que quería suicidarme. Fue peor porque me pusieron una camisa de fuerza y me acusaron de estar loco”.

Después de estar detenido por más de siete meses en la cárcel Theo Lacy, en condado de Orange, un juez le concedió la libertad bajo fianza, pero no tenía dinero para pagarla.

Fue entonces cuando, sorpresivamente, llegaron los abogados del Fondo de Justicia del Condado de Orange (OCJF, por sus siglas en inglés) y pagaron su fianza para que pudiera recuperar su libertad.

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