“Estados Unidos nos mandó a la boca del lobo, a sufrir secuestros y extorsiones”

“Escuchaba como golpeaban a mi marido con unos bates y le daban toques eléctricos. Lo escuchaba gritar”, cuenta Ángeles, una hondureña que fue secuestrada con su familia en Nuevo Laredo, Tamaulipas, en la frontera entre México y Estados Unidos.

Ella, de 24 años, y su hijo, de tres, fueron liberados a los 8 días. Pero, no sabe si su esposo está vivo o muerto.

Tamaulipas es uno de los estados más peligrosos de México. Sin embargo, es uno de los lugares a donde Estados Unidos está regresando a miles de migrantes a esperar mientras se resuelven sus trámites para poder vivir en ese país.

Ángeles y su familia esperaba que Nuevo Laredo, fuese su última parada en México antes de cruzar hacia Estados Unidos.

Describe cómo el autobús en el que viajaban había apenas llegado a la estación cuando fue abordado por ocho criminales. Su intento de lograr el sueño americano se convirtió en una pesadilla.

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