Este hombre viajó a la frontera con un arma ilegal para cazar inmigrantes; el FBI lo cazó a él

Un grupo de paramilitares armados hasta los dientes patrulla una de las zonas más peligrosas de la frontera de Estados Unidos con México, supuestamente para detener a posibles terroristas islámicos, pero en realidad alertando al FBI sobre inmigrantes “barbudos” que intentan cruzar ilegalmente. Sus miembros han sido denunciados como peligrosos, entrenados sobre todo para disparar. Uno de ellos, sin embargo, despertó sospechas incluso entre sus descarnados colegas.

Joshua Pratchard manejó su camioneta desde San Diego (California) hasta el sur de Arizona a finales del mes de enero de 2018 para unirse al Arizona Border Recon, un grupo armado que patrulla la frontera cerca de Arivaca.

Este pueblito perdido en la ladera de un parque natural de montañas desérticas, con apenas 700 habitantes y a 11 millas de la frontera, fue escenario hace ya 10 años de un asesinato que concitó la atención de todo el país.

La líder de un grupo de milicianos paramilitares, Minutemen American Defense, dedicado también a patrullar la frontera, entró en mayo de 2009 por la fuerza en la vivienda de una familia latina para robar, y terminó asesinando a Raúl Flores, de 29 años, y a su hija Brisenia, de nueve. Su esposa, Gina González, de 31, sobrevivió haciéndose la muerta. Dos de los asaltantes fueron condenados a muerte, y el otro a cadena perpetua.

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