Médicos asisten gratis a inmigrantes centroamericanos

El niño Alexis Pérez, de seis años de  edad, acató las órdenes sin chistar.  Abrió la boca lo más que pudo, tosió fuerte y se dejó inspeccionar los oídos; durante el proceso médico guardo silencio y respiró en forma normal para que el doctor pudiera escuchar los latidos de su corazón.

Momentos después, el niño de origen Guatemalteco rompió en llanto al sentir la picada de aguja de una jeringa que contenía Rocephin, un antibiótico que combate la bacteria de manera efectiva.  Pérez había sido diagnosticado con una fuerte faringitis, probablemente causada por una infección bacteriana o vírica.

“Ya papi, ya, pronto estarás de nuevo corriendo y jugando con otros niños”, aseveró el doctor Marvin Urbina, de origen nicaragüense.

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