Inyecciones de esteroides para la artritis ¿son seguras?

A medida que envejecemos aumenta el riesgo de padecer artritis, un trastorno que se caracteriza por la hinchazón y sensibilidad de una o más articulaciones. Para aliviar esta condición, muchos pacientes recurren a tratamientos con inyecciones o infiltraciones de esteroides, especialmente en las rodillas y caderas. Sin embargo, esta práctica genera preocupación entre algunos profesionales, aquí te contamos por qué.

El cartílago es el tejido firme y elástico que reviste a las articulaciones y se encarga de proteger a los huesos, permitiendo que se deslicen unos sobre otros. Cuando se rompe o desgasta, estos comienzan a rozarse, provocando dolor, hinchazón y rigidez. La osteoartritis, también llamada enfermedad degenerativa de las articulaciones o artritis de “desgaste”, es la forma más común de artritis. Generalmente ocurre en las manos, caderas y rodillas.

Según explica la Clínica Mayo, si bien este trastorno se encuentra estrechamente relacionado con la edad, existen otros factores de riesgo: antecedentes familiares, tener sobrepeso, haber sufrido fracturas u otras lesiones articulares, realizar trabajos que demandan posiciones desgastantes (como arrodillarse o estar en cuclillas), practicar deportes de impacto y ser sedentario.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades ( CDC) estiman que más de 30 millones de adultos estadounidenses sufren osteoartritis, razón principal por la que se reemplazan más de un millón de articulaciones (principalmente caderas y rodillas) cada año.

Además de las cirugías, reservadas como último recurso, los profesionales pueden recetar medicamentos antiinflamatorios no esteroideos, como ibuprofeno (Advil) o naproxeno (Aleve), recomendar cambios en el estilo de vida, como realizar ejercicio o modificar la dieta, o enfoques sin fármacos, como la fisioterapia, el uso de bastón o aparatos ortopédicos.

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