Un trasplante de cara lo salvó del suicidio

Cameron Underwood solo tenía 24 años cuando decidió quitarse la vida de un disparo en la barbilla. Contrario a sus planes, el chico sobrevivió, pero su rostro desfigurado su depresión se acentuó y volvió a pensar en el suicidio. Hasta que un trasplante dio un vuelco a su situación.

Antes de intentar suicidarse, Underwood tenía problemas con el alcohol motivados por la depresión que atravesaba. Su salud mental empeoró y en junio de 2016, bajo los efectos del alcohol, se dio el disparo en la parte inferior de la barbilla y sufrió heridas profundas.

El rostro del joven quedó tan desfigurado que le resultaba difícil hablar, comer y hasta sonreír. Se sentía acomplejado y salía a la calle cubriéndose con un pañuelo o usando una máscara.

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