Piloto automático o el silencio

La situación en nuestro planeta tierra está cambiando y les confieso que no puedo evitar sentir melancolía por el pasado.  No estoy tan de acuerdo en decir que todo tiempo pasado fue mejor, sin embargo al recordar mi niñez extraño la alegría, el compartir con la  familia,  amigos y amigas del barrio, de caminar, jugar, conversar. Con nuestros padres quienes los tuvimos,  nuestro único trabajo era estudiar, eran los adultos quienes tenían que tomar las decisiones.  Las relaciones interpersonales eran sólidas, diferentes a lo que son actualmente, ahora por diversos motivos se ha detenido en el tiempo y en el espacio la maravilla de la socialización, hoy es casi imposible… no podemos estar frente a frente con otros seres humanos para compartir  a no ser los seres más cercanos.

Han pasado los años, lo que veo son personas apresuradas en su caminar, la mayoría de ellas, jóvenes, adultos con el rostro cubierto por la mascarilla, un celular en la mano  cerca al oído, o los audífonos.  Cambió,  nuestra imagen física … se está haciendo realidad el proceso de evolución que mas bien es un proceso de involución, los seres humanos de antes han cambiado,  ahora nos estamos convirtiendo en humanos robotizados hasta hipnotizados, hablando sí… pero con otros que se encuentran lejos, mientras ignoramos a quienes tenemos alrededor nuestro. Hemos cambiado no hay duda. Lo rescatable es que cuando veo un niño o niña en brazos de sus padres o tutor y se nos quedan mirando curiosamente,  a veces esbozando una sonrisa mientras su manita expresa un hola… entonces, nos reímos  y podemos decir … a la vista … un ser humano.

Les confieso que este tipo de mundo me está gustando cada vez menos. Es como si estuviéramos dejando el curso de nuestra vida a un piloto automático que gobierne nuestra vida. No les  ha sucedido que cuando hablamos a alguien tiene la mirada perdida? o que en casa o trabajo nuestro pensamiento está lejos?  Y nos repetimos que estamos con estrés o preocupación… pasa que dejamos que nuestro piloto automático actúe.  La mayoría tenemos la costumbre de saludarnos con un “hola cómo estás”? En una oportunidad cuando me lo hicieron a propósito respondí … “muy mal”  su respuesta fue “que bien, me alegro” y  pasó de largo …  me di cuenta que no me había escuchado, su piloto automático es el que le llevó a responder así.

Agreguemos a esto la situación política, social, cultural,económica que estamos atravesando. Estamos viendo permanente el “rostro oscuro”: violencia, racismo, corrupción, muerte, antivalores. Los adultos lo “sobrellevamos” las consecuencias son la depresión, soledad, angustia. Más como ya tenemos nuestra corteza cerebral ya desarrollada y madura, depende de nosotros como la enfrentamos y afrontamos… pero … nos hemos preguntado cómo esta realidad está afectando a nuestros  niños, niñas y adolescentes?. Hemos pensado en ello?  Somos empáticos con ellos? ¿Les escuchamos? Tal vez también nuestro piloto automático ha tomado la función de formarlos. En muchos casos el costo es desalentador, los estamos abandonando a que crezcan solos y como alguna vez escuche ellos se están convirtiendo en los “huérfanos de padres vivos”, los vamos perdiendo, allí están con una autoestima devaluada, por ende en la socio estima, aumenta el embarazo adolescente, la drogadicción, los estamos dejando solos, taciturnos, no sabemos qué piensan, pero como “buenos padres” les damos deberes a cumplir  y así van creciendo, es un panorama que nos muestra nuestro futuro.  La brecha generacional siempre ha existido, ahora existe y se hace cada vez mayor, son ellos los que pagarán con mayor fuerza  las consecuencias de los errores que estamos cometiendo.

Hasta aproximadamente los 22 años nuestros jóvenes se dejan influenciar por sus emociones, no miden las consecuencias de sus acciones, sienten que son dueños del mundo. Una vez que empieza a gobernar la razón sobre sus emociones podrán tomar mejores decisiones. Para ello el ejemplo, la dedicación, el amor que los demos durante sus primeros años de vida son vitales. Ellos son la mejor riqueza que tiene nuestra sociedad, tenemos que preservarlos y cuidarlos.

Retomo las palabras del Presidente Biden cuando sucedió el ataque ocurrido en Atlanta Georgia contra la comunidad asiática. Expresó contundentemente “EL SILENCIO ES COMPLICIDAD”, siento que estamos siendo cómplices en muchos aspectos, nos estamos quedando en silencio frente a nuestra joven población que necesitan de los adultos. De pequeños no tienen ni voz ni voto, muchos son víctimas de abandono, especialmente esto se ve en los niños migrantes descuidados por sus padres, en los adolescentes quienes sufren una serie de cambios emocionales y físicos que muy poco se les explica, sufren una serie de abusos, olvidos, postergación. No nos quedemos en silencio ni permitamos que sea el piloto automático nuestro aliado. Ellos nos necesitan y nosotros también a ellos

Para comentarios, sugerencias o preguntas escribir a eva_atunga@hotmail.com. Gracias